Qué es el porteo

Portear quiere decir simplemente llevar a tu bebé encima, bien pegadito, en un abrazo continuo. Esto que parece una tontería ha sido la forma instintiva y natural de transportar a los bebés hasta que en el s. XVIII los aristócratas ingleses inventaron el carrito. Hoy volvemos a reconocer la importancia que tiene que los bebés estén  el mayor tiempo posible abrazados, protegidos como en el útero materno, para establecer un vínculo emocional con su mamá y con su papá y además, en posición vertical, lo que les facilita la digestión aliviando los famosos “cólicos”. Y si esto puedes hacerlo con las manos libres, podrás hacer tu vida normal con tu bebé pegadito como cuando estaba en la barriga.

El porteo fomenta la cercanía y el apego que son vitales para que los bebés se desarrollen sanos y felices. Los portabebés respetan la postura natural del bebé, ayudan a su desarrollo y les dan la seguridad de ir siempre en contacto contigo, sintiendo tu corazón. A ti te proporcionan mayor facilidad de movimiento que un carrito (para subir al autobús, bajar escaleras, moverte en aglomeraciones o simplemente pasear o hacer las tareas de casa) y te dejan las dos manos libres. Además tendrás su cabecita a corta distancia para besarle y acariciarle siempre que te apetezca.

Explicación antropológica

Explicación antropológica

Al nacer, el bebé todavía no tiene sus capacidades cerebrales desarrolladas. Según los antropólogos, debido a la limitación de espacio del canal pélvico, su desarrollo debe proseguir en el espacio exterior. Al igual que los canguros, que nacen muy diminutos, trepan hasta la bolsa marsupial y continúan su crecimiento fuera de su madre, muchos científicos consideran que los humanos tenemos un comportamiento similar y que el embarazo dura en realidad 18 meses: 9 dentro y 9 fuera. Así, lo más natural es que la madre continúe con su bebe cerca del corazón siempre que pueda.